Apunte nº 65

FAMILIA DEL BURGO PÉREZ, EMIGRANTES EN FRANCIA


Este texto está dedicado a ellos, a vosotros, y a las generaciones futuras. Fabrice Serge Alexandre Gardinier. 

Watigny (France)     

Me llamo Fabrice Gardinier, y aunque nací en Francia y siempre he vivido allí, una parte esencial de mis raíces se encuentra en un pequeño pueblo de la provincia de Soria llamado Blacos. Allí nació mi abuela materna, y allí vivieron sus antepasados.

Me siento profundamente feliz de poder compartir este relato con los habitantes de Blacos y con todos aquellos que deseen conocer mejor la historia de estas familias que, en un momento dado, emprendieron el camino de la emigración.

Es preciso colocar el árbol genealógico para conocer a mi familia y cuando os cuente sus vidas no os desorientéis.








Nunca he tenido la oportunidad de viajar personalmente a Blacos, pero dos de mis hermanas y mi prima Chantal sí lo han hecho, y gracias a ellas he podido sentir más intensamente el vínculo con este pueblo, sobre todo a través de las fotografías tomadas en 2009 con Felipe Cubilla Verde, poco antes de su fallecimiento.

La historia de mi familia es la de un recorrido entre dos países, España y Francia. Mi abuela, Agustina Del Burgo, dejó Blacos cuando aún era una niña, y más tarde se casó en Francia con mi abuelo Georges. Aquella emigración transformó profundamente sus vidas, aunque nunca rompió el vínculo afectivo con el pueblo de origen. Mi bisabuelo Agustín del Burgo se marchó a trabajar a las minas de hierro del norte de España, en el País Vasco. La vida le resultó muy dura, trabajando de sol a sol, en condiciones laboriosas penosas, cobrando dos o tres pesetas. Vivía en el poblado de Meatzaldea. En Sestao conoció a Cirila López, que era bordadora en una institución religiosa. Cirila procedía de la comarca de Las Merindades, concretamente de Valdeporres (Burgos), donde eran labradores. Se casaron en la iglesia de Santa María de la Anunciación de Sestao en 1890. Ella tenía 21 y él 26 años. A mi bisabuela Cirila, a la que conocí cuando era ya muy anciana y viuda desde hacía tiempo de Agustín, le llamábamos «Mémère Noire» (Abuela Negra). Nunca aprendió a escribir y leer. Vivieron en Gallarta, en el barrio de Abanto-Zierbena.

EL REGRESO A BLACOS

En 1893 Agustín y Cirila deciden regresan a Blacos, pues ven pocas posibilidades de prosperar en las minas. Trajeron a su hijo Emeterio y en el pueblo tuvieron a sus hijos Gabrielo, Galdino, Lucio, Venancia y Agustina , mi abuela materna. Alguno de estos alumbramientos estuvo ayudado por la comadrona del pueblo que era su tía Gumersinda del Burgo (1853-1896), casada con  Gavino Gañán.

Foto en blanco y negro de un hombre con un traje de color negro

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Galdino del Burgo López

 Lucio del Burgo López

En el pueblo desconocemos si fue labrador, ganadero o jornalero. Normalmente se hacía a todo, ayudándose las familias, pues la economía del pueblo era de supervivencia.

Desconocemos la vivienda donde residían, aunque si sabemos que su padre tenía una casa y una taina en la calle bajera (calle las Petras).

LA VUELTA A LA MINA

Tras quince años residiendo en Blacos, concretamente en 1908, regresan a las minas de Vizcaya. Su hijo Emeterio entró a trabajan con Agustín. Se desconoce si la familia se quedó en el pueblo.

Pero el destino y la fatalidad quiso que Emeterio muriese aplastado entre dos vagonetas. 

Este drama provoca un nuevo regreso a Blacos, que lejos de ser una solución, pronto quedará marcado por un acontecimiento aún más devastador: la historia familiar cuenta que hubo un último hijo en 1912, y que el bebé murió al caerle de los brazos a alguien en las escaleras de la iglesia. Es fácil imaginar la angustia, la culpa y los silencios que siguieron. 

En 1913, entró en quintas Gabrielo, y posteriormente le tocaría a Galdino. Es sabido que los destinos de esta época era la guerra de África, donde las condiciones de los soldados eran horrorosas.  Fue una época de mucha emigración a América y a otros lugares de España.

Agustín en la granja donde trabajaba Gabrielo (1914-1918)
Agustín y sus hijos no querían este futuro. Agustín conocía a un compatriota que en el norte de Francia había montado una empresa posiblemente una granja agrícola.  Se trajo a sus hijos mayores y posteriormente agruparía a la familia. En esta época la Oficina Nacional Francesa de Mano de Obra Agrícola favoreció estas migraciones por no haber suficiente mano de obra. En esta granja también trabajó Gabrielo.

Así nació en la tradición familiar la idea persistente de que “las chicas podían volver a España, pero los chicos no”.              No era una leyenda: las chicas no tenían obligaciones militares y no corrían ningún riesgo; pero los chicos, al cruzar la frontera, podían ser detenidos y entregados a la autoridad militar.

Galdino fue regularizado en 1934 al obtener la nacionalidad francesa, lo que le valió además el “insigne honor” de ser movilizado por el ejército francés en la Segunda Guerra Mundial; Gabrielo no fue regularizado hasta 1947, quizá porque de los tres hermanos era el único considerado en España como auténtico desertor, y Lucio nunca fue regularizado.

LA VIDA EN FRANCIA

En el extracto del registro de empadronamiento del municipio de Le Nouvion-en-Thiérache, fechado el 28 de mayo de 1914, mi abuela Agustina, tras presentar su partida de nacimiento, declara haber llegado el 15 de mayo de 1914 para ejercer la profesión de vidriera. Tenía solo 12 años, y la ley solo permitía trabajar a partir de 13.  El funcionario falsificó la fecha de nacimiento y puso 1900 en vez de 1901. La razón era que faltaba mano de obra. La empresa, que era reciente, se llamaba “Verrerie du Nouvion”.   Este era un duro trabajo y la vida de los trabajadores era corta, por los vapores que respiraban y los calores. De niño, siempre me pregunté por qué mi abuela Agustina era tan delgada, en comparación con su hermana Venancia (tía Béna). Quizá su empleo en la vidriería influyó enormemente.

Galdino también trabajó como vidriero, y así figura en su acta matrimonial de 1919.

Villequier-Aumont.  con Gabrielo y Marie en 1962

Durante la 1ª guerra mundia, durante los cuatro años de su duración, Agustín continuó en Nouvion. Esta zona fue muy castigada por los alemanes.  Gabriel y su hermano mayor, fue desplazado a fábricas de otra localidad.  

Después de la Gran Guerra la familia se instaló en Saint - Michel, localidad cercana a otras que tenían fundiciones, donde la vida, aunque dura, era mejor que en las vidrieras. Ahora tocaba reconstruir los grandes destrozos de la contienda, sobre todo viviendas y carreteras, y para ello hace falta materiales y mano de obra.

A pocos kilómetros, Saint-Michel reabre la cantera “de piedra azul”.  Aquí hay trabajo seguro para Agustín que tenía experiencia de la mina.  En los alrededores de la cantera, se encuentra el caserío del Chamiteau donde hay disponibles algunas casas obreras. Son viviendas modestas, pero accesibles y, sobre todo, lo bastante amplias para una familia numerosa. Cuando una de ellas queda libre, Agustín comprende que tiene ante sí una oportunidad decisiva: un empleo estable y un techo para reunir a los suyos. Galdino aprovecha este nuevo asentamiento para orientarse hacia otra industria local en pleno reinicio: la fundición Nanquette.
Es en Sant Michel donde la familia se vuelve a concentrar. Y donde la familia implanta su futuro.

El matrimonio de Galdino con Louise Boulet, el 10 de mayo de 1919, en Saint - Michel, cercaa de Hirson, en el  departamento de Asine, constituye el primer acto de esta nueva vida. Galdino, joven vidriero de 22 años, encontró en quien nosotros llamábamos de niños “Tante Marie-Louise” a una joven dulce, deseosa de establecerse y fundar con él una familia.

Impulsados por este éxito matrimonial, los demás hermanos “del Burgo” no tardaron en seguir su ejemplo: Lucio se casa con Émilia Poulet, el 17 de marzo de 2020; el 29 de mayo de 1920 es el turno de Agustina, hermana de Galdino, mi abuela, que se casa con Alexandre Boulet, hermano de Marie-Louise.  

Este mismo año habrá un tercer matrimonio: el de Gabriel, el mayor de los hermanos varones. Aunque había permanecido hasta entonces algo al margen, regresa desde Chauny con su compañera, Marie Madeleine Delhorbe y sus hijas, Thérèse y Raymonde. Este matrimonio y su descendencia tiene nacionalidad española. Lo mismo ocurre con la esposa de Galdino y la de Lucio.

Con la Segunda Guerra Mundial esta familia disgregará, pero es otra historia.

Cirila López con Venancia y su marido

 

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1 de enero de 2026. Watigny (France)

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Texto resumido. Mi agradecimiento a Fabrice y  agradecimiento por adelantado a todas las personas que quieran colaborar contando  la historia de su familia emigrante.  Historia que también es la nuestra. 

Entre finales del siglo XIX y XX emigraron más de 40 personas de Blacos. De casi todo conocemos sus nombres, pero desconocemos a sus herederos. Seguro que cada una de ellos tiene una historia. Y si quisieran contarla, encantado de publicarlo en estos apuntes. Todo nuestro apoyo para redactarlo.

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                                Pinto a 6 de enero de 2026
                                Serafín Pérez García
                                Serafín.pérez.2014@gmail.com