Apunte nº 61
LOS APELLIDOS DE BLACOS Y EL APELLIDO “DE BLACOS”
El tema de los apellidos de los habitantes de nuestro pueblo ya fue objeto de tratamiento en anteriores apuntes de este Blog, como el que se refería a la población del siglo XIX y principios del XX (1). En esta ocasión quiero hacer mención a los apellidos que desde siempre han tenido los habitantes de Blacos.
En Blacos ha habido y hay apellidos que se corresponden con lugares vecinos, y que posiblemente indicasen la procedencia de su primer portador, y que se han venido manteniendo generación tras generación: Boos/Voos, Boillos/Buyllos, Rioseco, Cubilla, Cubillos, Ucero, Fresno, Ventosa, Aylagas, Nafría, Ucero, Vinuesa, Cuenca, Cuevas, etc. Sin embargo, e inexplicablemente, no tenemos apellidos de localidades cercanas como Calatañazor y Torralva, apellidos que, por otro lado, si existen. Por el contrario, encontramos apellidos de localidades lejanas, como Alfaro (LR), Soria, Anda y Aleza (AL) Belchi (CS) Cercadillo (GU), Chavaler (SO), Cubas (CN), jalón (AL), etc.
Tomasa Barranco, partera “instruida en el modo de bautizar” el 13/3/1858 bautizó a Patricia Esteban Garcés. Los abuelos paternos eran de La Cuenca y los maternos de Ledesma. En el libro de bautizados ya habían anotado dos años antes a una tal Clara Garcés de Ledesma, familiar de la abuela.
El apellido Blacos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) no existe, es decir, no hay nadie en España que porte este apellido. Pero se ha encontrado en documentos notariales la existencia del apellido “de Blacos” en el siglo XVII. Lo contaremos al final del apunte.
Calixto Gil (1800)
| Manuel García (1780) / Juan del Burgo |
El origen de los apellidos:
Los apellidos que se han conservado posiblemente no sean ni siquiera aquellos de los primeros repobladores. A lo largo de los siglos muchos han desaparecido, bien porque los habitantes emigraron, murieron de peste familias enteras o porque los varones no tuvieran descendencia, o hijos varones que llevaran el apellido. Nosotros solo podemos tener constancia de los apellidos desde que se apuntan en los libros de bautizados de la parroquia.
Los más antiguos que tenemos son los derivados de algunos nombres vascos - godos – castellanos, como pueden ser López, García, Muñoz, Domínguez, Martínez, etc. Indicando con la terminación en “z” ser “hijo de”. Por ejemplo, el apellido López, hijo de Lope. (2) También se decía “de Pablo”, “de Lázaro”, “de Andrés”, “de Diego”, “de Gracia”, “de Gregorio”, “de Miguel”, para decir que era “hijo de”, y diferenciarlo de otros que se llamaban igual.
En la Edad Media si alguien salía del pueblo a estudiar, o por otros motivos importantes, se les ponía el primer apellido del padre y de segundo apellido el lugar de procedencia. Apellidos de este tipo son “de Toro”, “del Burgo”, etc.
En la filiación de los niños expósitos, encontrados o abandonados, se les ponía su nombre si encontraban algún documento de bautismo, y si no, se solía recurrir al santoral siempre que no hubieren dejado nota con el niño, y los apellidos se ponían los de los padres de acogida, o algún apellido relativo al lugar del encuentro, o algún nombre relacionado con la Iglesia. Así tenemos apellidos como Marcelino Santa María la Mayor, niño encontrado en la puerta del alcalde Aniceto Palacios el 25 de abril de 1842.
Los primeros apuntes del Libro de Bautizados son de la década de 1540, época de pocos nacimientos, son escuetos, señalando el nombre del niño y el de los padres, sin poner apellido. Posteriormente y tras el Concilio de Trento (1563) se ponen los apellidos, los nombres de padres y abuelos, muchas veces indicando la procedencia de cada uno. Lo mismo ocurre con los difuntos: así en 1567 al primer difunto se le menciona como “hijo de Lope”. Ocurre lo mismo que con los bautizados, colocando los apellidos siempre que no fueran párvulos, y finalmente se les pone apellidos y se da filiación y algunas veces la causa de la defunción
En Blacos tenemos apellidos que nos indicaban el oficio de algún antepasado, a saber, de cuándo, por ejemplo: Escribano, Alcalde, Abad, Caballero, Tutor, Molinero, Herrero, Cardedera, Tejedor, etc. El apellido Abad se refería no a un clérigo, que podía ser, sino a un superior de una cofradía o similar.
Como los nombres se repetían harto frecuente, se colocaban apellidos basados en alcuñas (linaje de un mote). Así tenemos el apellido Maza (refiriéndose a alguien fuerte). Blanco, Verde, Izquierdo, Infante, Chico, Casado, Calvo, etc.
Si una persona se llamaba como el padre se le añadía, para aclarar, adjetivos o nombres como: Mayor, Menor, Bajo, Alto, el Joven, el Viejo, el Mozo, quedando registrado muchas veces así en los libros de los difuntos. En el vecindario del Catastro de la Ensenada de 1751, estaba repetido el nombre Francisco, cuatro veces, veinte veces el de Juan, siete el de Pedro, sobre un vecindario de 61 vecinos. Aquí solo aparecen dos motes y de segundo apellido, lo que indica que esta época solo se empleaba si era imprescindible.
También se les ponía por el lugar donde vivían en origen, para diferenciarlos: así tenemos: de la Fuente, Poza (la), Aldea (la), Barrio (del), Campo (del), Lagunas, Palacios, Palomar, Peña (la), Yuso (de), etc.
Firmas de los que acudieron al concejo para autorizar el comienzo
del pleito contra Calatañazor por la posesión y uso del carrascal,
23 de octubre de 1771
Los curas tenían mucha influencia a la hora de elegir el nombre que se ponían a los niños, muchas veces por la urgencia de adelantamiento de los partos o urgencia de bautizar a niños endebles en peligro de morir por deformaciones u otras causas, Si los padrinos no traían nombre se empleaba el santoral o catálogo de los santos, o el martirologio. A veces el asunto se complicaba, por lo contrario, como ocurrió con los nombres de Juan Felipe Alfonso Ballano Gañan Nafria y Felix Lorenzo Alfonso Ballano García (hacia 1770). El nombre de Alfonso se lo ponen por consideración al padrino que no era otro que Alfonso García, cura de Blacos y vicario de Calatañazor.
Duante los siglos XVIII y XIX en los apellidos era frecuente usar la conjunción “y” o “i”. (4) muchas veces como se colocan a personas de cierta consideración del pueblo, aunque se les podía poner a todos legalmente.
Apellido muy renombrado en el pueblo era el de Cogollos. Aunque no había nadie nacido en Blacos con ese apellido, lo tenían los poseedores del mayorazgo, que eran los terratenientes y prestamistas del pueblo, que vivieron en el Burgo, Valladolid, Granada y Madrid, excepto el tiempo que Doña Francisca Álvarez de Castro vivió en el pueblo, a principios del siglo XIX (3) Una vez vendidas las propiedades, a finales de siglo, se dejó de usar el apellido para las lindes de las fincas, perdiéndose en la memoria de nuestros antepasados.
A partir de 1870 todos los registros civiles, el de Blacos comienza en 1871, los inscritos tienen su nombre y el primer apellido del padre y seguido del de la madre separados por la conjunción “y/i” para distinguir apellidos dobles.
Actualmente los padres pueden inscribir a los hijos con el orden de los apellidos de padre y madre que quieran y si no, el interesado puede cambiar su nombre y orden de los apellidos a los 18 años, claro, alegando una buena justificación.
El apellido “de Blacos”
Como dije, actualmente nadie tiene el apellido Blacos en España. Existen algunos similares como Blancos (localidad), Blanco, Blanca, Belchi, etc (5), pero, sin embargo, tenemos tres documentos notariales del Archivos Histórico Provincial para probar que existió este apellido.

El primero es una escritura de 1693, “de palabra de futuro” para un casamiento. En ella se describe la aportación que harán los futuros esposos para la carga del matrimonio que se celebrará posteriormente “in facie ecclesiae”, es decir, público, con todas las ceremonias, incluida las velaciones. El futuro esposo es mozo y natural de Berlanga, se llama Pedro Martínez Blacos,
“hixo lexmo de juan Mîz Blacos y Franca Macho”.
La futura esposa es Ana Pascual, de Berlanga, viuda dos veces, de Francisco Moreno y de Juan del Castillo. (6)
De 1706, tenemos dos documentos por los que se constata que el matrimonio estaba vigente. Pedro y Ana vivían en el Burgo y eran vendedores de vino en la taberna que tenían alquilada al señor Prior y al Cabildo de la Catedral. El negocio no les iba bien y debían la renta de 1705, que era de 150 ducados. Para cumplir con su obligación “por tener cortos medios”, en junio de 1706 solicitan un censo a redimir y quitar (un préstamo) a los Capellanes de la catedral por un valor de 33.000 maravedíes, pagando de rédito 4 ducados al año. Como garantía hipotecan la casa que Ana Pascual, su mujer, (que) tenía en los soportales de la Calle Mayor, y que había sido de su primer marido. Esta casa no estaba libre de carga ya que tenía a un censo perpetuo de 100 mv. de su primera compra. (7)
El cantinero Pedro Martínez de Blacos enfermó, y en noviembre de este mismo año hizo testamento (nuestro tercer documento (8) ). Deja a su hermano Juan Martínez de Blacos una casa en Berlanga, casa que había heredado de su padre Juan Martínez de Blacos, y donde actualmente vivía el hermano, rogándole que la tenga bien reparada. Entre otras cosas, mandó se le enterrase en la capilla Nuestra Señora de los Ángeles, de la catedral, con tres días de honras fúnebres y los provechos de pertenecer a la cofradía de “Nuestra Señora de la Concepción, San Roque y San Chrispín”. Deja a Ana, su mujer, heredera universal de sus bienes, por lo que entendemos que no tuvo hijos.
Pudiera ser una equivocación reiterada el apellido “de Blacos”, pero creo que no, ya que era frecuente poner apellidos de localidades a niños abandonados, huérfanos o de los que desconocían los apellidos de los padres por diferentes motivos.
LISTADO HISTÓRICA DE APELLIDOS EN BLACOS
Abad, Acebes, Adellac, Anda, Aldea, Aleza, Alfaro, Alonso, Álvarez, Álvaro, Andrés, Antón, Aparicio, , Arnaiz, Arranz, Arroyo, Aylagas, Avellaneda, Barcen, Ballano, Barranco, Barrio, Bartolomé, Belchi, Benito, Blanca La, Blanco, Blas de, Blasco, Blázquez, Bohillos, Boos, Bravo, Buda, Burgo de, Caballero, Cabrerizo, Cacho, Cal la, Calvo, Cámara, Campo, Capilla, Carbajosa, Carderera, Caro, Casado, Casasus, Castro de, Cercadillo, Chavaler, Chico, Corredor, Crespo, Cruz, Cuartero, Cubas, Cubilla, Cubillos, Cuenca, Cuevas Las, Díaz, Diego de, Díez, Dueñas, Encabo, Escribano, Esteban, Fernández, Forcén, Fresno, Frías, Flórez, Galán, Gañán, Garcés, García, Garda, Gil, Gómez, Gonzalo, González, Gracia de, Gregorio de, Herrera, Hernando, Ibáñez, Infante, Iglesia de la, Isla, Izquierdo ,Jalón, Jiménez, Jarabo, Lafuente, Lagunas, Lamas, Latorre, Lázaro de, Lozano, Mambrona, Manzano, Mariaga, Marín, Marina, Martín, Martínez, Mateo, Maza, Miguel de, Macarrón ,Minguijón, Miranda, Molinero, Molina , Moncada, Monja La, Morales, Moreno, Muñoz, Muga, Muro, Nafría, Núñez, Ochano , Olmo, Ondategui, Origüén, Ortega, Ortego, Otín, Pablo de, Pacheco, Palacios, Palomar, Peña, Pérez, Picazarri, Poza, Prado del, Prados, Puente la, Ramírez, Rebollero, Regaña, Ricote, Rica, Rioseco, Rio del, Rodríguez, Rodrigo, Romera, Romero, Rubio, Ruiz, Sacamana, Sancho de, Santos, Sarrió, Sanz, Sellés, Serrano, Simal, Soria de, Tapia de, Tejedor, Toro de, Tutor, Ucero, Valverde, Velázquez, Ventosa, Verde, Villa la, Vinuesa, Yagüe, Yangüela, Yuso de.Apenas una veintena quedaban en la década de 1980 viviendo en el pueblo. (Marcados en negrita). El apellido más frecuente era el de Pérez con 25 personas que portan el apellido, seguido de los Gañán: 9, y Origuen:11.
Diagrama borrador, de los linajes de los Pérez de Blacos. En la cabecera aparecen los nombres de persona, que bien podían estar los de sus hermanos. Realizado con diversas fuentes, de elaboración propia, y modificándose si hay nuevos datos,
NOTAS
1) En el apunte nº 23 “Apuntes de población entre 1892 y 1934” publicado en enero de 2022, ya se hizo una relación de apellidos de esta época, con sus peculiaridades y las procedencias de los habitantes que los portaban.
2) No olvidemos que algunos de nuestros antecesores tuvieron apellidos árabes, en los que se usaban el prefijo “ibn” para decir que era hijo de: Benigómez. Hay teorías que apuntan a que las terminaciones en “iz”: Ruiz (hijo de Ru), “ez” (Gómez), son de origen godo.
3) Esto se explicó en el apunte nº 56 “Doña Francisca Álvarez de Castro, vecina de Blacos”. Podían aportar el apellido Cogollos, porque el hijo del fundador, Francisco, fue hidalgo y por las normas de la fundación era obligatorio llevarlo.
4) Así tenemos apellidos como Pedro Nolasco Gonzalo y aldea (1801), José Ballano y García (1805), Manuel Benigno Tejedor y Palacios (1847), etc. Se utilizó durante esta época en algunos nombres y en otros no, sobre todo cuando las personas eran foráneas. El registro civil lo ponía hasta el año 2000. Actualmente si alguien quiere colocarlo entre sus apellidos lo puede utilizar.
5) Si que tenemos este apellido, que puede ser deformación del italiano blanchi, que significa “blancos” María Belchi(+1672 )Mujer de Pedro Sancho Mayor (+1679), la conocemos por una manda testamentaria dejada a la Iglesia de Blacos, desconociendo más)
6) AHPSO: Prot. Not. del B. de Osma, del año 1693, Caja 3113, f: 82 r, v.
7) AHPSO: Prot. Not. del B. de Osma, del año 1706, Caja 5410, ff: 352-54
8) AHPSO: Prot. Not. del B. de Osma, del año 1706, Caja 5410, ff:258,659 r,v.
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Pinto a 30 de octubre de 1025
Serafín Pérez García
Serafín.perez.2014@gmail.com





