LAS ESPADAÑAS DEBLACOS Y TORREBLACOS

 







Apunte nº  57

LAS ESPADAÑAS DE LAS IGLESIAS DE BLACOS Y TORREBLACOS

 

“Laudo Deum verum, pleben voco, congrego clerum, deunctos ploro, nimbum  fugo, festa decoro” (Corpus Iuris Canonici). 

[Alabo al Dios verdadero, llamo a las gentes, congrego al clero, lloro a los muertos, disperso las tormentas, dignifico las fiestas] 


Los mejores edificios de nuestros pueblos son las iglesias perceptibles por sus elevados campanarios. Las iglesias de nuestros pueblos  tienen a sus pies hastiales rematados por una espadaña o espadañuela y coronados  por una cruz.  La excepción es la  iglesia de Nª Sª de Castillo de Calatañazor que es torre cuadrada (1)  

Estos campanarios fueron construidos de nueva planta  y reconstruidos al agrandar los templos para atender las funciones religiosas y los enterramientos por el aumento de  población. Normalmente se alargaban  a los pies, trasladando el hastial con su espadaña.  También se  derruían los ábsides para ampliar  la  capilla mayor y así cupiesen  los grandes retablos posconciliares. Y  para que se vieran en todo su esplendor, fue preciso  hacer grandes ventanas para iluminarlos. Las portadas  se mantuvieron en su lugar manteniendo todo su significado. “Yo soy la puerta, si alguno entra por mí será salvo, y entrará y saldrá. (San Juan 10, 7-8).

Ocurría que con el tiempo los templos colapsaban y había que emprender costosas obras. Una de las  partes más afectadas eran las espadañas y sus campanarios como consecuencia del volteo de las campanas  que producía importantes empujes (por eso  volteaban en señaladas ocasiones), los rayos  que eran  atraídos por los metales de las campanas y las cruces   y resquebrajaban  el paramento, la garita, y a veces partes del interior, como ya veremos. También las lluvias que producían escorrentías y los hielos.

Tanto la iglesia de Torreblacos como la de Blacos son  románicas de repoblación (finales del XII). Se solían hacer  fuera de las poblaciones. Ejemplo son la de La Mercadera, Rioseco.  La de Blacos, en un principio estaba en una orilla, y al crecer la población permaneció  en el mismo lugar por ser prominente. (2)

La tradición oral decía que en Torreblacos  hubo un convento.  No parece  evidente. La creencia confusa  pudiera  ser porque en la edad media  a las iglesias, oratorios, etc. se les llamaba “monasterium”; por otra parte,   en Blacos, Torreblacos y Valdealvillo había fincas de las Monjas Clarisas de Tordesillas, que no era de ningún convento de Torreblacos;  y también muchos pudieron leer los capítulos de las cofradías donde figuraba un abad de convento apadrinando  su fundación.

La espadaña de la iglesia parroquial de San Pablo Apóstol de Torreblacos.

La espadaña que se aprecia en la foto, se construyó en 1791 “por amenazar ruina”. Debía estar muy dañada tanto por rayos (centellas), por los empujes del volteo de las campanas y  las escorrentías. Desconocemos como era la anterior, posiblemente similar a las de la zona que   estaban rematadas a piñón. El hastial  es de  mampostería de regular calidad  y son de sillería las esquinas  y  las troneras de las campanas.

Conocemos por el Libro de Difuntos de la Parroquia de Blacos, que en  el 15 de julio de 1789, a las seis de la tarde, dos años antes del arreglo, Pedro Manuel Ortega, falleció a causa de “una exalación”, es decir un rayo, mientras tocaba las campanas desde el coro. Tuvo que ser brutal. Entendemos que el desdichado no murió instantáneamente y se le  trasladó a Blacos, donde   murió y se le enterró. Cuando esto escurría dañaba la espadaña, el campanario y partes del interior.

 

Para el arreglo se remató  una postura  de 9.000 reales por parte de Joaquín de Garachurrieta, vecino del Burgo. La escritura se hizo ante el escribano Francisco Gómez Peral, en Calatañazor. El acuerdo contemplaba pagarlo en tres partes: la primera antes de empezar la obra para traer los materiales, la segunda a la mitad de la ejecución y la tercera, una vez concluida y dada por buena. (3)

La obra se hizo “de nueva planta” y entendiéndose  que se ejecutó la cornisa del hastial y la espadaña.  Costó en realidad menos, pues se pagó   finalmente 7.450 reales  al constructor Pedro de Olivares. (4)

La composición de la espadaña: (5)

La espadaña  está montada sobre la cornisa del hastial.  Es de un piso y está  rematada por un frontis de moldura de nacela   (como en la cornisa)  y  trucado en el sumo,  por donde sobresale  un podio curvo rematado en una peana, que a su vez  soporta una cruz  pétrea potenzada. Dos volutas descendientes apoyadas en  poyetes  franquean la espadaña; le acompañan en ambos extremos dos   pináculos piramidales  que  descansan  sobre  la cornisa del hastial.   Una moldura bocelada sobre listel divide el espacio entre el frontón y los arcos de las troneras creando un friso liso que le da elegancia. Las troneras tienen una imposta que en el centro se unen. La imposta del hastial y la base de frontis, de igual perfil, dan cierta uniformidad y aplomo.

En el medio del hastial  se ubica un  óculo  con moldura de escocia, rematada interiormente con otra tórica.

Es  en definitiva es una espadaña sólida y elegante, de impronta neoclásica, icono del templo, que evoca como la materia  del tímpano se eleva y  se convierte  en espiritualidad (la cruz).

 

La espadaña de Nuestra Señora la Mayor de Blacos

El hastial occidental  guarda una sorpresa mayúscula: tiene inclusa los restos de otro hastial de menores dimensiones. Entendemos que perteneció  a un oratorio más pequeño que precedió a la iglesia románica y cuyos derribos se aprovecharon. De la iglesia románica quedan restos en la portada y el paramento que la envuelve, realizada en sillarejo, dos ventanas saeteras, y un friso con dos caballeros con lanza. (6)

Suponemos que la espadaña estaba rematada a piñón, o  piñón trucado. El estado actual es el resultado de muchos traumatismos, causados por las correnteras  de  las lluvias, los hielos, los empujes del volteo de las campanas y sus vibraciones, y  de los rayos atraídos por el metal (se decía que las campanas las cargaba el diablo).

 En 1789 una centella (rayo)  horrible destruyó la espadaña y parte del interior del templo. Se tuvo que reconstruir  el coro con machones, vigas y tablas y rehacer el “valuastre”. Este rayo destrozó la cruz, que hubo que componer. Así mismo  se puso nueva puerta y cerradura en el campanario. También destruyó el óculo de la espadaña.  Se quebró una campana grande que hubo que fundir para hacer otra más grande añadiendo metal. Todos estos arreglos tardaron en hacerse diez años, hasta 1799 y costó una fortuna. (7)

No fue el último rayo,  ya que en 1808 otro rayo  dañó  la espadaña, y hubo que revocar el granero y su tejado. Se gastaron al menos 180 reales.  Otra similar en 1829 hizo más daño y costó 221 reales.  (8)

Composición de la espadaña:

La espadaña del campanario  se asienta sobre una reducción escalonada del hastial. La parte inferior, donde están los  vanos  de las campanas,  es cuadrangular, construido  en aparejo de sillería  bien asentada, para aguantar los empujes de las campanas.  Se puede observar bajo las albardillas que conforman la cornisa del hastial   dos mechinales que sirvieron  para sujetar el andamiaje y no se cegaron. 

El remate es un frontón mixtilíneo, curvo en los laterales, con molduras perfiladas. Sobre este sobresale una cruz de buena forja, asentada sobre un podio cubico.

 En los extremos del tímpano  se sitúan dos pináculos con bolas sobre cubo.  El hastial occidental es de difícil visualización por estar en calle estrecha. Solo en la lejanía se aprecia la espadaña que da sensación de  pesadez.  Desconocemos la fecha de su construcción porque  en los libros de fábrica no hay  asiento  (“data”) porque pudo ser costeada por el concejo.

En medio del hastial tiene un óculo con cerradura y vidriera que se realizó aprovechando el andamiaje para arreglar la espadaña en 1789.

 

Particularidades de las dos  parroquias:


Las  parroquias de ambos pueblos, distante a dos kilómetros, compartieron párroco durante siglos. Se decía “cura de Blacos y de su anejo La Torre”. Era necesario tener un cura para dos parroquias  porque el beneficio curato apenas daba para vivir con una. Vivían indistintamente en un pueblo o en otro según la disponibilidad de la vivienda y de la situación de los familiares que a veces traían con ellos.  Cierto es que hubo épocas que cada pueblo tuvo el suyo durante el siglo XIX. Compartieron capellanías y memorias como las de Francisco de las Cuevas (1661-1689), Pedro Blanco García (1601-1668), etc.

La iglesia de La Torre, está extramuros, como la de la Mercadera y Rioseco. Normalmente se hacían así durante las repoblaciones del siglo XII. La de Blacos está centrada (aunque estuvo a las afueras) y  colocada sobre una prominencia  rocosa. La ermita de Torreblacos está  dentro de la población (antes hubo otra entre ambos ríos)  y la de Blacos,  apartada, que ya estaba construida en el siglo XVI.  Por consiguiente  los de Blacos procesionan al campo y los de Torreblacos  lo hacen al propio pueblo. Las procesiones alrededor de la Iglesia y por las calles  lo tenían más fácil en Blacos. Los enterramientos en San Pablo están donde siempre estuvieron, anexos al cementerio de la iglesia,  y cuando se dejó de enterrar en el interior (1833) solo tuvieron que realizar un cercado.  En Blacos fue complicado porque hubo que sacarlo del pueblo para disgusto de sus vecinos.  

Ambas parroquias comparten patrón, San Acacio, que se celebra el 22 de junio. Y ambos tienen reliquias del santo, en sus respectivos relicarios de plata (que por cierto antes  estuvieran en brazo de madera, a imitación de otros de metal que había en la catedral del Burgo). 

Las dos iglesias han sido recrecidas. Tanto por la cabecera como a los pies.  En la cabecera para hacer la capilla mayor abovedada y a los pies, trasladando todo el hastial para tener mayor capacidad para los vivos y los muertos, al crecer la población. Las dos tienen sus particularidades constructivas. Es de destacar como la de Torreblacos, por la escasez de piedra, se recurre en algunos paramentos  al tapial de cal, arena y canto.

Por dentro los altares son similares, quizás más antiguos los de Blacos, y de similar calidad. El precioso artesonado de la de Torreblacos es único. La cubierta de la de Blacos es de pares y tirantes (reparados a mitad del siglo XIX) y la capilla mayor es  bóveda de yeso.

A las espadañas se añadieron  una garita para conformar el campanario. La garita de San Pablo, tiene una sola ventana a oriente, y palomeras los laterales. La de Blacos está abierta  a oriente con enrejado de madera para que el sonido de las campanas se distribuya  a los cuatro vientos. Esta también tiene mampostería palomera en los laterales. 

Las campanas de estas  espadañas  son hibrido de campana romana y carillón.  Las  de Torreblacos, la de la izquierda, es la más grande de las dos parroquias, llamada “San Pablo” que pesa 35 arrobas, fundida por el burgalés Paulino Ballesteros en 1886. La de la derecha  llamada “Inmaculada Concepción”  fundida por el palentino  Moisés Diez, en 1928,  pesa tan solo 12 arrobas. Por tener menor tamaño el vano se recreció en su base. Las de Blacos más mediadas, son aproximadamente de 22 arrobas. En la de la izquierda figura la epigrafía  “Jesus” (1912) y en la de la derecha “Santa Bárbara” (1797) actualmente quebrada, evocación  a la santa protectora de las tormentas (en una altar colateral  también hay imagen de bulto de la santa). (9)

Los toques de las campanas y sus sonidos tenían finalidad. Los toques agudos de las campanas pequeñas llegaban más lejos, por eso se tocaban para llamar a los perdidos. Los pausados y graves eran para “doblar a muerto” (clamores o de difuntos), y con diferente número de toques según fuera el finado hombre o mujer, y  para el traslado al cementerio. Estos toques lentos clamorosos  también se  hacían la noche del día de los difuntos.  Los mozos subían al campanario y pasaban la noche con un brasero, y a veces hacían lumbre para calentarse, cosa peligrosa, que acabó prohibiendo  el obispado, no solo por el peligro de incendio  sino por el jolgorio  que se formaba y que incluía merienda (a los curas les ponía de los nervios). 

Había toques a los que llamaremos gloriosos, consistentes en repicar y voltear las campanas: se hacían en las dos Pascuas, el Corpus y el día de la Ascensión, en las procesiones,  las vísperas de los patronos del pueblo (que también se hacía la víspera) y en algunas bodas de empaque. Los curas no querían que se volteasen para que no se colapsara las espadañas,  acortaban los tiempos  y los días siempre que se pudiera y recomendando el “bandeo” si el campanario estaba en mal estado. Pero lo normal era el repique combinando los toques agudos con los graves el medio volteo.

El concejo las utilizaba para convocar a los vecinos a concejo, a hacenderas, a rebato o fuego, a perdidos, para asustar las tormentas, etc. porque para eso  pagaban su parte  tanto en reparar las espadañas como en  fundir las campanas.

Zapata y somero del poste que soporta la viga del coro en Torreblacos.

 

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NOTAS AMPLIATORIAS

1)  La iglesia de Calatañazor tenía ingresos suficientes para tener ese campanario, que además sirvió de  torre de vigilancia. Esta parroquia inglesa 1/18 de los diezmos de  las dieciocho aldeas del señorío. Aparte,  también los difuntos del Señorío hacían mandas  para la Virgen del Castillo, bien en dinero como en tierras, y cuyas rentas ingresaba la fábrica.

 

2) Torreblacos y Blacos son la antítesis en la ubicación de los templos. La ermita de Blacos, que es al menos del siglo XVI, está distante  de la población. La de  Torreblacos está intramuros, después del derrumbe del oratorio que estaba entre los ríos Milanos y Abión.

 

3) Protocolo Notarial Ayuntamiento del Burgo de Osma del año 1791. AHPSO, caja 3111; ff. 140 rv, 141 r.

 

4) En el caso que no lo pudiera hacer, lo harían los alarifes Miguel de Ortega y Alonso Nevado. Se hacen escrituras 25 junio de 1791.

 

5) De estas mismas fechas y similares facciones son  la iglesia de parroquial  Rioseco (Riosequillo se le llamaba), de doble piso de troneras para campanas, y  la de Muriel de la fuente de un piso.

 

6) Quizás representen a los patronos de su construcción, aunque algunos  afirmen que son los Reyes Magos. Estas figuras también se encontraban en la  iglesia de San Miguel de Parapescuez, en La Aldehuela de Calatañazor, expoliada, y cuya portada se encuentra en un pueblo de Vizcaya.

 

7) Para repararlo  se gastaron 72 reales en cal, 192 en tabla, vigas para reedificación del coro, 31 r clavos, 16 r compostura  de la cruz que derribó la centella. Las puertas y cerradura del campanario costaron 43 reales. Los jornales ascendieron a 1.449 reales , los jornales de los pollinos por traer la piedra, arena y agua supusieron 89 reales. La balaustrada del coro  59 reales. Por la  “corta y conducción de madera para hacer los andamios quando se hizo el ovalo” 137 r. clavarlo 30 r. reja  108 r, cal, mortero 69 r, jornales y vidrieras 176 r. jornales de los Vizcampos por hacer el ovalo y otros repasos 580 reales. Yeso y conducción 30 r. La fundición de la campana grande 769 r en total. 362 al campanero, 407 r el metal que se añadió de 90 libras “Esto es la mitad, porque el concejo pagó la otra mitad”: o sea,  que la campana costó 1.538 r. Los hierros  de la campana la iglesia costaron  230 r a la iglesia y otro tanto el concejo. Total 460 reales.

 

8) En 1775 coste de componer  la garita del campanario, por poner los ladrillos y arreglos, 743 reales.

 

9) La campana de la izquierda, es la única que está regular.  Esta campaña tiene su historia. En 1815 se  hizo nueva,  costando 4.000 reales. Dos mil de la fábrica de la iglesia, otros dos mil pago el concejo. El viaje de conducirla desde Soria costó  150 reales. Además  100 reales por los trabajos de subirla y colocarla. En 1850 hubo que fundirla  nuevamente y costó 441 reales ya la iglesia y otro tanto el concejo.

 

 

Espadaña cortada por el exuberante campo de esta primavera de 2025

 

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         Blacos,7 de mayo de 2025

       Serafín Pérez García

       Serafin.perez.2014@gamail.com  

 

   





















DOÑA FRANCISCA ALVAREZ DE CASTRO, VECINA DE BLACOS


 







Apunte nº 56

DOÑA FRANCISCA ÁLVAREZ DE CASTRO, VECINA DE BLACOS

 

¿Quién fue doña Francisca?

Doña Francisca Álvarez de Castro nació en Granada.  Sus padres eran Francisco Álvarez de Castro y Apolonia López Aparicio, también vecinos de Granada. Quedó huérfana de pequeña  y se fue a vivir con unos tíos a Madrid.

 Esta familia pasaba largas temporadas en la casa morada que tenían en el Burgo. Tenemos noticias de su hermana Rafaela (1) y  de su hermano Mariano Álvarez de Castro (1749- 1810) (2), marqués póstumo de Gerona (1847), General famoso por su actuación heroica en el sitio de Gerona en 1809, durante la Guerra de la  Independencia. Ambos  venían a visitar sus posesiones en el pueblo. 

Francisca no  tuvo hijos  y  administró celosamente el mayorazgo de Cogollos por delegación de su hermano Mariano. (3) ya que este no podía atenderlo  debido a  sus obligaciones militares y  por vivir  en Barcelona. (4). (7)

 A la muerte de su hermano, fue la poseedora.


                                                 Croquis puente sobre río Abión en Blacos

Malos tiempos

Los años finales del siglo XVIII y principios del XIX fueron catastróficos para Blacos: una crisis de subsistencia debido a los malos años agrícolas trajo como consecuencia la hambruna  y (  enfermedades, como el tifus y paludismo, muriendo en Blacos entre los años 1803 y 1804 ochenta y siete personas, la tercera parte de la población (5)

Los vecinos apenas tenían un tercio de la propiedad de la tierra, siendo esta de segunda y tercera calidad y tenían que arrendar las tierras más productivas a sus propietarios. Dada la calamitosa situación de la agricultura de estos años, no pudieron pagar las rentas a los propietarios, contrayendo deudas ellos y sus fiadores. Esto motivó el tener que dejar de cultivar los arriendos, que eran las mejores fincas. Por otra parte  también  había menor necesidad de cultivar al disminuir la población.

Como no se cogía cereal, los molinos  dejaron de molturar, y también se declararon deudores tanto ello y sus fiadores. El batán tampoco tenía trabajo, y el batanero entraba en deuda. Para más desgracia el 27 de abril de 1794 falleció el batanero Miguel Sanz, atrapado por las ruedas,  dejando una deuda entre el alquiler del batán y el de las heredades anejas por  un valor aproximado de 4.712 reales. (6)

Durante los años de la Guerra Napoleónica (1808-1814) el Ayuntamiento, la Iglesia y los vecinos tuvieron que aportar dineros y víveres para la intendencia de  las tropas francesas,  partidas  guerrilleras  y  Juntas de Resistencia.  Fue un esquilmo importante para las menguadas economías (8)

La decisión

Dada las circunstancias tan  desfavorables para el Mayorazgo,  Dª Francisca  tomó una medida drástica,  para poder mantener las 103 hectáreas de cultivo que tenían, (repartidas en 150 predios, más de la mitad de primera clase): hacerse vecina del pueblo y cultivarlas.  Así  lo describía  en un poder ante el escribano de número del Burgo:

“y habiendo experimentado qe con motivo de la falta de labradores dinamada de la muchacha mortalidad qué a havido a ellos en los añs calamitosos qe an pasado no havia quien lavrase las muchas heredades qe  en el lugr de Blacos y sus cercanías corresponden de citado Mayorazgo por una parte no se quedaron incultas, y por otra qe  no decaiese la agricultura dejando el reposo, quietud y tranquilidad que gozaba en la Corte en la amable compañía de mis Hermanos, me es precisada en los años pasados a establecer mi domicilio en dicho lugar de Blacos Jurisdicción de la Villa de Calatañazor donde tomé vecindad (…)”(9)

Suponemos que vivió  en Blacos entre los años 1803  y 1814,  aproximadamente. La vecindad tenía como fin administrar el patrimonio en Blacos y otros pueblos como en Torreblacos y Torralba.

“determiné a costa de muchos dispendios poner labranza continuando con manos ajenas de criados y otras personas las fincas de dicho Mayorazgo para con su producto atender a las crecidos gastos qe  ocasiona este ramo de la industria tan recomendado Por el Soberano y a la subsistencia de dcho mi Ermo(9)

¿Dónde tenía la casa?  - Creemos que estaba entre la plaza del Toril y la calle que iba al pósito municipal.   Allí tenía el granero, pajares y la casa morada, ocupando  unos 600 m2 (10) La casa tenía patio y un pozo con brocal, cuya llave la custodiaba el molinero (así figura en los diversos contratos de alquiler de los molinos) (16). Seguramente no vino sola, y trajo personal de servicio y algún capataz.

¿Vivió permanentemente?  -Probablemente alternase  esta residencia con la de su familia en el Burgo y la de sus tíos en Madrid.  Y esto es así porque hay noticias de que ella y su hermana Rafaela fueron molestadas por los franceses cuando vinieron a visitar sus posesiones  en Blacos, y que  viajaba a la Corte  de Madrid a hacer “oficios”.

Tenía en el pueblo otras casas, una cerca de las eras y otra en la calle Bajera. Suyo era el palomar que tenía en la cerrada del Palomar, de 6 fanegas de sembradura. Tenía huertos cerca del puente y la Huerta Chica, junto a la Fuente de  los Pobres, en el camino de la Villa. Aparte poseía los dos molinos y el batán, que los tenía arrendados.

Su vida sería similar a la de los vecinos, eso sí, con más recursos, y muchas dádivas de los paisanos para recabar favores. Sabemos que era muy devota, como toda su familia y asistía a los oficios religiosos y que formó parte de las cofradías (11) (12) En 1813 entra con una certificación en la cofradía de La Vera Cruz. Posteriormente, en 1818 donó  a la iglesia un cuadro de San  José y otro de la Virgen del Pilar con su cristal y una “estampiña” de seda  con medias cañas.

Muchos conflictos con los vecinos

La llegada de Dª Francisca supuso muchos conflictos a causa de sus intereses y la de los vecinos.  Conflictos seculares como era los de los ganaderos por el pasto y respeto a los sembrados, guardar las vedas, las lindes, los arroyos, los árboles, etc.; pero también por la desconfianza hacia la nueva vecina a la que muchos debían rentas y otros tenían censos que redimir (13). El concejo supongo que le aportaría de los propios la leña y le vendería madera para sus inmuebles, como hacía con otros vecinos.

Pero los vecinos no veían bien que su carro no pagase tasas por pasar los puentes, como se hacía en el  puente de Valdealvillo, que tenía pontazgo. Y creían que el carro estropeaba el puente y había que arreglarlo en hacenderas:

 y considerando qe  Pa maior fomento de la labranza convendría muy mucho hacer uso de un carro, dispuse prontamente construirle comprando yunta para el, y aunqe en los principios alabaron ni pensamiento, los Vecinos Labradores de dicho lugr, y los de la Torre,  que aunque pase dcho mi carro por el puente de madera que ai en el dch lugr de la torre de Blacos nadie me impide el paso pero de poco tiempo a esta parte he experimentado que no solo quieren impedirme , sino  qe me quieren precisar a que les page cierto trivuto siento así que jamás se a cobrado ni exigido a persona alguna la más leve cantidad por pasar el citado Puente y para obligarme a que deje el uso del carro no hacen aprecio a la Justicia y Vezos de dcho lugr de componerle como están obligados llegando a tanta su osadía que con el objeto de impedirme el paso con el carro an por profundizado  las Vaderas del Río maliciosamente para qe ni aún por esta pueda pasar y no sin esfuerzo” (9)

Es decir, los vecinos de La Torre y los de Blacos quieren que por el paso del puente pague, entre otras cosas porque es una persona con riqueza. Era práctica común vadear para no pagar pontazgo, en los meses de estío. Ella no dudó en pedir responsabilidades:

" haciendo relación de lo qe llevo expuesto pida que se me libre Real Provisión para qe en la Justicia Concejo y Vos de dchos lugares de Blacos y la torre no ve impidan el Paso por los Puentes de madera qué ai en ellos haciendo extensiva esta Providencia a los demás pueblos a aquella Comarca imponiéndoles para qe así cumplan las Multas Penales y apercivimiento que fueren del agrado de la sala mandándoles al mismo tiempo tengan reparados los Puentes pa el paso Comun de las Gentes, Ganados y Carros que transiten Por ellas y corrienten  las Baderas de los Ríos que transitan por ellos (9)

Dio poder a Josef de la Puente, ante el notario Manuel Ximenez, del Burgo, para que pleiteara en primera instancia y después a la Chancillería de Valladolid si procedía.

También tuvo pleitos ante el Alcalde Mayor y Juez de Calatañazor contra todos los vecinos que durante la  invasión francesa, dejaron de pagar rentas o réditos de censos y sus fiadores,  siempre que estuvieran vivos.  Decía:

“que se están debiendo crecidas cantidades de gransos, mas por diferentes sujetos particularesy comunidades de de esta villa de Torralba como de calatañazor, para que su cobro hayan vajado muchas atentas y políticas decovenciones, no siendo justo desimular  por mas tiempos en q estas se hallan (…)” (13)

Litigó con el concejo de Blacos, representado por  los regidores o jurados Acacio Gonzalo y Rafael de Lazaro. “sobre tala y daños en una excelente poseion y otros atropellos que se le causaron”, cuya ejecutoria está en la Chancillería de Valladolid, del año 1817, y que no hemos podido leer.

Por una acusación al concejo tenía una sentencia  en 1826, de la Real Sala del Crimen, a su favor  11.000 reales por una “escritura de granos”, lo que quiere decir que  se le debía las rentas. (13)

También ella, en  1825, debía 9.960 rs- 4 mv de las costas de un juicio y se le había embargado el granero. Da poder amplio a Manuel Blas Gómez,  para reclamar estas costas, que consideraba abusivas. (Este señor era pertiguero de la catedral y pertenecía al tribunal eclesiástico).

También fue insultada por vecinos del pueblo y especialmente por un primo del alcalde. Supuso una afrenta a ella y a su familia, una cuestión de honor. En un poder ante el notario del Burgo expone:

“pareció personalmte Da Franca de Paula Alvarez Cogollos, soltera, vecina del lugar de Blacos, Hermana entera y carnal de Brigada Dn Mariano Alvarez Cogollos, inmortar defensor de la plaza de Gerona, Administradora, (…..)”

Explica nuevamente  por qué se avecindó en Blacos:

“se establecio en Blacos para con cuyo motivo de recaudar sus rentas y producir la conservación de las fincas, se ha visto en la dura prezision de establecer su domicilio en dcho lugar de Blacos privándose de las convenencias qe podría gozar en esta Villa y aunqe ya uanque en todos tiempos, y especialmente en el de la revolución ha provocado sacar a sus Moradores de los hahogos y vigencias enqese han visto constituidos qedebian darla las mas de debidas gracias. El Regidor de año Geronimo Perez en ausencia de su primo  y Alcalde Constitucional de dcho pueblo insultó el Domingo de Ramos de este año a la señora otorgante su casa y familia públicamente exponiéndola ha un traxico suceso por hallarse en dcho pueblo una porción de soldados dispersos que dijeron de la Division de Dn Franco Espoz y Mina de cuyas resultas dio parte a dcho Alcalde Constitucional luego que regreso ha el Pueblo con el objeto deqe le llamase al juicio de onciliacion prevenido en la Sagrada Constiucion con el fin deqese la diese testmodel resultado pa su resguardocon loqele ofrecio a quietarse mas deentendiendose dcho Alcalde de esta justa solicitud no pudo la Señora Otorgante conseguir sus designios…. (15)

Ella alegaba que quería conciliación y como no fue posible dio poder a Francisco de Cos para acudir a la justicia en primera instancia, y si resultaba acudir a la Chancillería de Valladolid. Se acusaba al alcalde del año, Juan Pérez,  y a su primo Gerónimo Pérez. A uno por los insultos y al otro por no imponer  la sanción que le correspondía. 

 

Torreblacos: puente nuevo sobre el río Abión, sin acabar de rematar. Atrás se ve el antiguo puente.

ACLARACIONES, AMPLIACIONES Y DESCARGAS

1) Rafaela Álvarez de Castro, estaba casada con Diego de Penosa Martín, natural de Almería, militar, guarda de corps del Servicio Real. Vivió en el Burgo y no tenía hijos al menos en 1810. 
2) Su nombre de hoja de servicio militar era: Mariano José Manuel Bernardo Álvarez Bermúdez de Castro López Aparicio. En Blacos a la heredares se les llamaba del Mayorazgo de Cogollos hasta el último cuarto del siglo XIX, que se les refiere como del Marqués de Gerona.

3) En 1826, en un poder que da para litigar y administrar a un apoderado, se indica que estaba “honesta”, lo que quería decir que era soltera. Vivía entonces en Madrid.

4) En 1993 D. Mariano estaba en la guerra, acampado concretamente en Trovelles (condado del Rosellón, Francia), y era capitán de granaderos y Brigadier 

5) Se pueden consultar los apuntes nº 46: “La peste de 1803 y 1804”, publicado en este blog, donde se describe 

6) Debía 3.717 reales, más 6 m-3 z de trigo puro, 26 m-3z trigo común, 5m-5z de centeno, 6m-5z y 3 cuartillos de cebada. Esta deuda se comprometieron a pagarla tres años más tarde sus hermanos Manuel y Mateo, (que eran de Las Cuevas), y Francisco Texedor (que era de Tardecuende). En esta obligación Dª. Francisca declara tener además del batán, dos molinos harineros. (Fuente: AHPSO, Caja 3190, f 92r, año de 1797).

7) En 1797 D. Mariano Álvarez de Castro, le da un poder para hacerse cargo del Mayorazgo y expresa que le debían grandes cantidades de granos. AHPSO, caja 3191, f: 6r v. año 1797.

8) En 1808 se empréstito forzoso a los franceses 102 r. En 1809 “400 r que hubo que dar al comisionado Pedro la Blanca, comisionado Regio, porque no se llevara las alhajas de plata que tenia la iglesia y venia pidiéndose de por lo srs de la junta provincial. Contribución extraordinaria a los franceses “ítem son data ciento ochenta y seis reales y 75 mv que se han pagado por contribución extraordinaria mensual para los intrusos franceses” (libro de Fábrica de la Parroquia de Blacos-ADO-SO) Aparte también actuo en esta zona la partida del cura Merino (Jerónimo, natural de un pueblo cerca de Lerma). También se esquilmo a los vecinos para otras juntas locales como fue la de Calatañazor.

9) AHPSO: Caja: 3203, ff: 187,188, 189,190, rv. Año 1805. Obligación de pago de arreglo de varias casas. AHPSO, Caja 3017, ff: 243.244.245. 246 r. año 1671. Recibe un poder para poder arreglar estas casas. AHPSO:  3206 f 212, año de 1813

10) Sabemos que pertenecía a La Vera Cruz, hay datos de 1813. Poner lo del cuadro de la virgen del pilar, y otras donaciones, que no figuran en los libros de fábrica, que se solía anotar lo que era “descargo” es decir, los gastos que tenía que pagar el mayordomo de la iglesia.

11) Había un cuadro de San José con su cristal y una “estampiña” de seda con medias cañas de Nuestra Señora del Pilar que regaló a la iglesia; así figura en el inventario de la iglesia de 1818.

12) Censo aun de Abioncillo. En 1807, el 22 enero, da un poder a Francisco Romero, vecino de Santiago, para actuar ante la justicias de las villas de Torralba y de Calatañazor para que “acredite la legitimidad de los ereditos”. También de censos de dinero. “donde acreditara la legitimidad de los créditos enqe los los deudores se hallan descubiertos (…)

13) Caja 3204: ff: 19 v-r, 20r.

14) Un poder realizado el 26 de septiembre de 1835, que da María Josefa Pérez de Orozco y Cogollos Álvarez de Castro (vecina de Granada), a un vecino de Palencia llamado Braulio Astudillo Ortega, para que administre casas y fincas que tiene en esa provincia. María Josefa era soltera y tenía 26 años. Ella poseía el mayorazgo que había sido de su hermano Félix y que había fallecido recientemente. Lo tenía recientemente porque era la hermana mayor. Provenía de su tía Francisca de Paula Álvarez de Castro, que no tenía hijos, y por eso recayó en Josefa por ser la hermana mayor. AHPSO, caja 3224, ff 225 rv-226r.

15) Los soldados a los que se refiere pudieran ser guerrilleros navarros del Regimiento Húsares. Ella da un poder a Francisco de Cos para que la sustituya y haga lo que tenga que hacer, ya que como no se llevó la conciliación, hubo que acudir a la justicia y estando pronta la sentencia, ella no la podía recibir, “por hallarse en la precisión de ausentarse en la prezision de ausentarse a la Villa y Corte de Madrid a diligencias interesantes” AHPSO, Protocolos notariales, caja 3206, ff: 212 rv, 113 r, del año 1913

16) Casa morada en Blacos de roque de cogollos caja 3122 17/9/1709, caja 3040 folio 602 r y v.


Posesiones:

Tenían censos, en Blacos, Ines y en otros pueblos, fincas en Blacos, Torreblacos,  Torralba, Osma, San Esteban, Fuentes de Nava (Palencia)…, y 26 casas moradas en el Burgo de Osma.

Censo en Abioncillo: En 1792 El matrimonio Martín Verde y Bárbara Soria  de Abioncillo redimen un censo  con sus réditos pendientes. Este censo  se venía renovando desde 1717 por sus antecesores.  El principal era de 442 reales 6 maravedíes y tenía una hipoteca de seis tierras. Se paga al administrador de Dª Francisca. (AHPSO, caja 3198,   ff: 187rv, 188rv.)

Los contratos:

Como dijimos, los contratos agrarios se hacían hasta por ocho o nueve años (de tres en tres), haciéndolo por escrito ante el escribano de número de Calatañazor. Las rentas se pagaban anualmente en especie, llevándolo al granero que tenía el Mayorazgo en el pueblo. De Blacos no tenemos contratos,  pero tenemos un contrato de colonos de Torralba, en 1801, en un poder que da al Administrador  para hacer arrendamiento a varios vecinos, por acho años, pagando 209 medias de trigo puro y centeno por igual, puestos en el granero del Burgo o en el de Blacos. (23/4/1801) AHPSO; caja 3200, ff: 39 y 40 r-v.

De los molinos y el batán si tenemos bastantes contratos de estos años, que ya se publicarán. Se hacían en la escribanía del Burgo.

Lamentablemente las  escrituras de Calatañazor están recientemente desaparecidas privándonos este hecho de mucha información de nuestra historia.  

               puente sobre el río Milanos, en Blacos. Debajo se ven las gruesas vigas de madera y el soporte central del puente. Se cree que antiguamente era  todo de piedra.


 

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Blacos a 15 de marzo de 2025

Serafín Pérez García

Serafín. Pérez. 2024@gmail. com