LA CAPILLA MAYOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE BLACOS (2)

 







Apunte nº 70

LA CAPILLA MAYOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE BLACOS.

(PARTE 2)

La capilla mayor

La capilla mayor de la iglesia parroquial de Blacos  se dispone en dos partes  claramente diferenciadas, separados por dos balaustradas del siglo XVIII, sobre las  que reposan dos águilas que hacen de atril: el testero, en grada elevada, donde se encuentra el altar mayor, los altares colaterales y la mesa de consagración; y la segunda parte es el presbiterio, en grada rebajada, reservado para el enterramiento de los curas y para los bancos de las autoridades, (como se dijo “ut supra”) (1) Actualmente la primera parte está entarimado y la segunda encementada. Pero en realidad todo ello estuvo en otros tiempos enladrillado.

Antiguamente había lámparas que pendían de la bóveda y de las jambas del arco de gloria.

El retablo mayor

Se llama retablo (“retro tabulum”) al mueble que se colocaba detrás de la mesa del altar. Es una mazonería de variados elementos ornamentales y constructivos.  Se le llama retablo eucarístico porque en su mesa se hacía el rito de la consagración, que hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965) se hacía a espaldas de los fieles.

Acabados los arreglos de la capilla en la década de 1650, el visitador propuso al cura y al mayordomo adquirir un nuevo altar, acorde al nuevo escenario y remplazar el existente (que creemos que es el que preside actualmente la capilla de San Acacio, sencillo, del estilo del primer manierismo – romanismo de mediados del siglo XVI, y al que actualmente le falta el ático, que pudo ser el calvario que está en el ático del altar mayor actual).  Hacía dos años que se había acabado el piso superior del altar mayor de la iglesia parroquial de Calatañazor, y por comparación apremiaba a la de Blacos a modernizarse. Aparte, creemos que algo influiría el cura de la Villa, que por entonces era Don Pedro Blanco García, natural de Blacos, y la visita realizada por el Venerable Palafox a la parroquia de Blacos en el año de 1657.

Salió a postura pública (subasta) (2) y el que se ofreció a realizarlo más barato fue el trazador Francisco de Olmos, maestro arquitecto de la Villa del Burgo, por 2.900 reales, obligándose a realizarlo conforme a la traza que está firmada por el sr D. Pedro de Nieva, como gobernador y provisor del obispado. (3). El contrato se firmó el cinco de marzo de 1664, ante el escribano Pedro de Escalante, del ayuntamiento del Burgo, Lo firma Pedro Origüén, vecino y mayordomo de la iglesia. (4) El cura era entonces Francisco de las Cuevas.

Primer folio de la escritura de obligación del retablo, año 1664. AHPSO, Protocolo Notarial del escribano Pedro de Escalante, caja nº 2976 ff.: 192, 193, 194 r, v.

Las condiciones del contrato eran que el pedestal se debía de hacer con todas las molduras y resaltes de la muestra. Las cuatro columnas han de ser corintias y estriadas de arriba abajo. La caja principal ha de llevar un marco entallado en hojas y la caja ha de llevar por la parte de adentro en los vaciados, media caña y todo lo demás que la traza muestra. En las cajas de los lados se han de hacer como muestran la traza, con sus tarjetas, como están dibujadas, y en la parte de adentro su vaciado. Las pilastras deben llevar basas y capiteles como las columnas. El arquitrabe y la cornisa deben llevar todas las moldura y resaltos y todo lo que está dibujado y friso de “taga”. El remate ha de llevar dos machones con repisas para dos figuras que han de asentarse y dos frontispicios para los cuatro evangelistas. En la caja del medio ha de haber un santo cristo, todo hecho conforme a la traza. El frontispicio en el remate ha de llevar una tarjeta hecho como está dibujado en la traza. Todo se debía de hacer de pino limpio y de buena ley. El precio era de 2.900 reales pagados en tres plazos iguales: uno al comenzar la obra, otra cuando esté encolada y la otra cuando se dé por buena. El tiempo de ejecución es de un año, contando a partir de la primera paga.

La escultura: Las dos cajas del primer cuerpo han de ser para la advocación de San Pablo y San Pedro, de caña y media. Los cuatro evangelistas en el remate y un santo cristo, deben ser de una vara de altura cada uno. Este trabajo costará 300 ducados (3.300 reales), pagándose en tres plazos. Se entregarían a finales de septiembre de 1665, por San Miguel, y si no fuera así el mayordomo buscaría otro maestro que la concluyese.

Nada se dice del nombre de la Virgen que ocuparía la parte central. Debemos suponer que la talla es la que estaba colocada en el antiguo retablo, desconociendo si es talla o “imagen de bulto de vestir”. Tenemos datos de compras de manto, encarnación del rostro y del Niño, de la corona y rostrillo de hojalata (1858), etc.

En la escritura se dice que “el mayordomo que después fuese ha de ser cumplido y prevido a su paga por todo… sin poder alegar que la iglesia no tiene bienes ni frutos con que pagar”.

¿Qué ocurrió con los evangelistas que se iban a colocar sobre el entablamento?  Lo desconocemos, pero tenemos conjeturas que podrían contestar a la cuestión. Era costumbre en esta época colocar estatuas sobre el retablo para hacerlo más impresionante y conseguir un efecto de rebaje; y a lo que se recurría con más frecuencia eran a los cuatro evangelistas.  Ocurrió que, al instalar el calvario en el cajón del ático, a los pies del crucificado está la Madre y San Juan Evangelista. Por lo que solo se deberían colocar los otros tres. No sabemos la razón de no cumplir esta premisa, y tampoco apreciamos ninguna repisa donde se les pudiera situar. Actualmente hay dos estatuas de aproximadamente medio metro que representan a frailes franciscanos, de color similar al de las estatuas del calvario.  Posiblemente se cambiarían los evangelistas por los franciscanos.

De los pagos solo conocemos los realizados en 1664: Se abona el retablo a un tal “Martin M” por 120 d y 210 reales, total 186 ducados 221 reales.

El retablo se entregó en blanco (sin dorar ni pintar) (5) y los gastos continuaron: en 1680 se pagaron 5.900 reales por dorar y estofar el retablo a Juan/francisco Álvarez, de la ciudad de Soria. (6)  Las pinturas de la predela del altar mayor son de Andrés Bastidas, y se pagaron 10 reales, en 1695.

El tabernáculo:

En la parte central del retablo (7), bajo la virgen nominativa, se colocaba el tabernáculo, compuesto por un sagrario o relicario (se prohibió guardar las reliquias en el sagrario por motivos higiénicos) y un expositor del Santísimo. 

El promotor del relicario/sagrario fue el obispo Fray Pedro de Rojas (1595-1602). Lo pagó el mayordomo Pedro San Juan. El arquitecto fue Juan Arteaga. El pintor dorador y estofador fue Tomás Ruiz de Quintana. (Se firmó el contrato el cinco de marzo de 1597, ante el escribano Bartolomé Espinosa. La licencia se dio en Aranda de Duero el 9 de enero). Se le concedieron tres años de plazo para realizarlo. En el contrato figuraba que la iglesia debía   asumir antes el pago de todo lo que debía, que debía estar retejada y que no se podían efectuar más intervenciones hasta que estuviera hecho el relicario.

Se colocó en el nuevo retablo y era procedente de otro más antiguo, probablemente del de San Acacio con el que comparte estilo y elementos comunes como pueden ser los óvalos de este y el arquitrabe del retablo.

 

 

                                                                                                                                 (CONTINÚA EN LA PARTE 3 )

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NOTAS COMPLEMENTARIAS

1)  En 1754 el visitador manda que la justicia y los jurados de sienten en los bancos destinados para ellos. Advierte que no se consientan durante los oficios corrillos con conversaciones profanas en el atrio ni en el cementerio por ser lugares sagrados y por distraer al cura y a los feligreses piadosos ni jugar a la pelota y otros juegos extraños.

2) Se solía poner en la Plaza del Burgo, que por entonces era la plaza de la catedral. Se quedaba con la obra el mejor “ponedor”.

3) No había obispo en estas fechas ya que el obispo de la diócesis Alonso Enriquez Santo Tomás, se fue a la diócesis de Plasencia. El obispo siguiente sería fray Pedro de Godoy (1663-1672), natural de la Vera de Plasencia, concretamente de Aldeanueva de la Vera.  Se firmó tras constatar que se expuso de forma pública para que los maestros hicieran las posturas conforme a las trazas y condiciones y conocido el arquitecto trazador y su fiador. El lugar de exposición solía ser la plaza del Burgo.

4) Pedro de Origüén en la misma fecha se obliga a pagar a las obras pías de la capellanía de Ardisana, del Burgo de Osma, 210 reales, por 20 fanegas de trigo, que debería devolver para San Miguel. Eran para su mantenimiento y siembra, o lo hacía para comerciar en el pueblo. Posiblemente el año anterior pudo ser de escasa cosecha. Era cura titular Francisco de las Cuevas (1654-1689), y sin saber la razón, los dos años siguientes estuvo de titular el licenciado Gerónimo Gonzalo, que fue después Cura de la Aldehuela, nacido en Blacos.

5) Se entregaban los altares en blanco, y los dorados, estofados y pintados eran caros, tanto o más que realizar el retablo, por lo que se hacía cuando había fondos. Los visitadores del obispado daban preferencia al mantenimiento del templo, como eran los retejados, campanas, etc. El mayordomo siempre debía reservar una cuarta parte de los ingresos (llamaban cargo) para los gastos (llamaban data) ordinarios, como podía ser cera, aceite, vestimenta, … Los ingresos provenían de las rentas (tierras propias de la iglesia y limosnas) y frutos (la parte que le pertenecían de los frutos decimales o diezmos, que eran aproximadamente y de los frutos de primicias)

6) Existe en AHPSO del año 1665, caja nº 3084, un préstamo a Blacos, La Torre y Rejas de San Esteban de 23.000 rs para hacer dorados.  Dinero procedente de la herencia de Luis Gara de San Juan.

7) El ritual romano de 1583, de Gregorio XIII establecía que el sagrario ocuparía la parte central del altar, en el medio y el expositor se colocaría por encima del sagrario. Se exponía en ciertas ocasiones, plegarias, necesidades, rogativas, las “cuarenta horas” en tiempo de carnaval, que se hacia las cuarenta horas anteriores al miércoles de ceniza para desagravio del desmadre que se daba en el carnaval.

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Pinto, 8 de abril de 2026

Serafín Pérez García

Serafín.perez.2014@gmail.com



 


LA CAPILLA MAYOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE BLACOS (1)



 

 







Apunte nº 69

LA CAPILLA MAYOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE BLACOS.

(PARTE 1)

La capilla mayor de una iglesia es el lugar más prominente e importante de la iglesia. Allí el sacerdote realiza la liturgia de la eucaristía y se guarda el pan consagrado. Situada en el testero de la iglesia y separada del resto de la nave por un arco de gloria o arco de triunfo, alberga el elemento principal de la iglesia: el retablo mayor. Todo ello conforma un escenario donde los fieles centran su atención en los actos litúrgicos.

De la iglesia de Nuestra Señora la Mayor de Blacos tenemos precisa información por los libros de fábrica que parte de 1711, los libros sacramentales del Archivo Diocesano y de los protocolos notariales de Archivo Provincial.

Cuando se entra en la iglesia nuestra vista se dirige a tres lugares: en primero es (a) la capilla de San Acacio, por encontrarse frente a la puerta; el segundo lugar es (al) el altar de la Virgen del Rosario, que atrae por su luminosidad; y finalmente la capilla mayor con su altar. (Hacia 1818 la puerta tenía mampara).

Una iglesia recrecida y con origen desconocido.

La iglesia, tal como la observamos, es un recrecimiento en altura y anchura de su primera construcción, con los añadidos de capilla y sacristía. Hasta mediados del siglo anterior tuvo un pórtico de pilares de madera y un granero con acceso al campanario.

La ampliación más importante se realizó en el siglo XVI como consecuencia del aumento de población de la localidad y la necesidad de espacio para los enterramientos, que por estos años se comenzaron a realizar preferentemente en el interior de la misma.

Antiguamente, sin poder precisar la época, la iglesia debió ser un templo pequeño al tenor de la pequeña espadaña-campanario incrustada en la actual. Se agrandó por el siglo XIII como se puede apreciar en el lienzo de sillarejo donde se ubica la portada, de estilo románico tardío, y la nave rematada con ábside cuadrado. Durante el siglo XVI se levantó y alargó la nave y se construyó la sacristía. Finalmente, en el siglo XVIII, se construyó la capilla de San Acacio sobre el cementerio de la sacristía, la galería porticada y el granero.

La Capilla Mayor ocupa casi la tercera parte de la nave. Está separada del resto de la nave por un arco de gloria de medio punto, dovelado, que descansa en las impostas y las jambas.

El espacio del templo era más que suficiente para acoger a todos los fieles ya que normalmente estos permanecían en la iglesia de pie, reservándose los bancos bajo la tribuna para las personas mayores y los bancos de la capilla mayor para autoridades y mayordomos.

La capilla mayor se divide en dos partes, separada por una balaustrada: el testero donde están el altar mayor y los altares colaterales y una pequeña puerta que da paso a la sacristía, al norte; y otra que recuerda un presbiterio, donde estaban los bancos de autoridades, flanqueado por dos grandes y oscuros cuadros, uno del Cristo de Burgos (de 1794) y al otro lado el arcángel San Miguel (de 1799). 

El primer arreglo

En 1599 se solicita al obispo arreglar la capilla mayor por haberse roto la viga cumbrera y tener necesidad de retejar. Había serio peligro de derrumbe con las aguas del otoño. El cura era Alonso Portillo y el mayordomo era Pedro de Gonzalo.  Se encargó la obra el 26 de julio de este año y debía estar acabada para el día primero de diciembre. Los encargados de realizarlo fueron el maestro de cantería Juan de Aparicio y de carpintería Juan Pérez. (1), (2)

Solicitud al obispo y autorización del vicario General del mitrado. Las condiciones están en el anexo I, al final. Escrituras del Protocolo Notarial (Archivo Histórico Provincial de Soria), caja 2912, año de 1590, ff: 434 r, v

El segundo arreglo

Casi medio siglo después, la capilla colapsa y es preciso levantarla nuevamente.  En un principio se contrata a Domingo del Campo, cantero de Soria, pero este cede la obra a Martín García de la Honda, vecino de Soria. El contrato se hizo ante el escribano José Zapata, el 5 agosto de 1645, en Soria. En el pacto se decía que debían acabar para San Juan del próximo año de 1646, y el valor de la obra ascendía a 2.850 reales.

Ocurría frecuentemente que se empezaban obras sin haber pagado las anteriores, cosa que desaconsejaban los prelados, y otras veces ocurría que se quedaban sin fondos para continuar.  Esto último les ocurría tanto a la iglesia como al concejo, que también aportaba recursos para los arreglos y la compra de mobiliario. (3). Así en 1646 se ven obligados a pedir un préstamo para seguir con las obras de la capilla mayor, que las estaba llevando a cabo el citado “supra” Martín García de la Honda. Como solo tenían 2.000 reales, el mayordomo Pedro Pérez y el párroco Pedro Gonzalo, acuden al obispo Antonio Valdés en su socorro. Se le concede un censo de 100 ducados, pagando de réditos 55 reales cada año, desconociendo el año que se redimió. (4)

El tercer arreglo

El tres de julio de 1654 se firma un nuevo contrato para el arreglo y adorno de la capilla mayor.  Obra muy inferior a la anterior. Los oficiales que realizarían la obra serían por la escritura del contrato Pedro de Gandara Cuevas, del Valle del Liendo (Cantabria), Francisco Ortiz y Juan de Landeral. La escritura se hizo bajo aprobación del obispo Antonio Abades, cuyo coste era de 600 reales pagados para San Miguel, del presente año. Las condiciones de la obra de la Capilla Mayor consistían en la realización de la bóveda y el lucido de las paredes. La bóveda debía ser de piedra toba con buena mezcla de cal y arena, “derrandola” por las aristas y forrada por arriba y por debajo de cal y arena.

“es condición que ha de lucir de yeso cernido la dcha bóveda echándole sus lunetas, fajas y refajas de la (no se entiende) para que equede de buen parecer”.

También se lucirían las paredes de cal y arena, luciendo con “yeso cernido”. Las maderas y los clavos para el andamiaje los debía poner el pueblo. También debían traer todos los materiales al pie de la obra, como eran la piedra, tierra, cal, arena, agua, madera y yeso.  Se pagaría 100 reales el día que se empezase la obra y se debía pagar cada semana a los oficiales y peones. Posteriormente, se abonaría la tercera parte a la mitad y la otra tercera parte al acabar.

                                                                                                                  ….. Continúa en la parte 2

                  

                 

AHPSO. P.N. de escribano de número del B. de Osma, Pedro Escalante, caja nº 2965 ff. 153, 154r, v

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NOTAS ACLARATORIAS

1) Existe un contrato ante el escribano del Ayuntamiento del Burgo, Bartolomé de Espinosa. Caja 2912. ff: 434 al 436.  En este mismo año de 1599 se arregla la iglesia de Torreblacos habiendo contrato (misma caja folios 20,21. También se arregla la iglesia de Torralba, por tener la capilla mayor muchas piedras movidas (ff: 191-193) Las obras las autoriza el obispo Pedro de Rojas y Enríquez (1595-1602)

2) En este mismo documento se autoriza a arreglar otra viga y retejar la ermita que debía estar en malas condiciones.

3) En el testamento del escultor Joseph Rodríguez, del año1644, natural del Burgo de Osma, dice que el concejo y vecinos de Blacos le deben 106 reales de las tallas de San Laurencio (San Lorenzo) y San Marcos. También dice que le debe el escultor de Soria Pedro Cicarte y el concejo y vecinos de Boos por el retablo del Santo Cristo. (también este concejo pagaba los retablos con dinero de sus propios).

Pedro Cicarte, era de Soria, hijo de Pedro Cicarte, ensamblador. Hizo el relicario de la iglesia parroquial de Rioseco, que posteriormente se colocó en el nuevo altar mayor. Era entonces cura Pedro de la Flor, y Geronimo de la Flor era el escribano del Burgo. El relicario se colocó en el altar mayor, realizado por Francisco Morales, ensamblador del Burgo, por 300 ducados. Lo acabaron de pagar en 1649. Se doró en 1659, por 3.000 reales. No pudiéndolo pagar el mayordomo, Juan Simal, toma un censo en Zayas de Torres, hipotecando bienes propios y rentas de la iglesia.

4) El 22 de noviembre de 1645, Pedro Pérez obtuvo la licencia del provisor del obispo, Matías López de Valtablado. Se le concedía permiso de los 100 ducados de principal y con la obligación de pagar los réditos con los bienes y rentas de la iglesia. El censo se concedió el 2 de enero den1646, pagadero en casa del obispo. Se les exige que los bienes hipotecados estén en pie, bien reparados y laborados y la obligación de reconocer el censo cada diez años. Se alegaba que estaba toda la capilla al descubierto y era urgente. (AHPSO, Protocolos Notariales del escribano del Burgo, Lázaro de Torres, caja 3077, ff 266 al 269, r, v.)

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Pinto a 6 de abril de 2026

Serafín Pérez García

Serafin.perez.2014@gmail.com  


 

ANEXO I:

Arreglo de la Iglesia parroquial de Blacos. Escrituras del Protocolo Notarial (Archivo Histórico Provincial de Soria), caja 2912, año de 1590, ff: 434r, v.




 

                                                                                                  CONTINÚA EN LA PARTE 2 ...