BACHILLER FRANCISCO DE LAS CUEVAS

 







Apunte nº 64

BACHILLER FRANCISCO DE LAS CUEVAS

 

“...obremos con dulzura y suavidad, como hombres, considerando que gobernamos a hombres, no a ángeles, que ya no pueden pecar …. a hombres capaces de caer y levantarse, de pecar, de llorar. No son impecables, …”

Beato Palafox. La Trompeta de Ezequiel, pág. 4 (1)

Francisco de las Cuevas nació en Almazul (Soria) en 1624 y falleció en Blacos el 18 de mayo de 1689 donde se le enterró. Estuvo de vicario desde 1654 hasta su fallecimiento.  Su funeral fue oficiado por seis sacerdotes y su cuerpo fue depositado en la capilla mayor de la iglesia parroquial , lugar de inhumación de los clérigos, por aquello de ser lugar para personas “de calidad” y estar más cerca del Santísimo.

En la visita que realizó Juan de Mendoza y Palafox, obispo de Osma entre los años de 1653-1659, escribió en uno de sus diarios refiriéndose al cura:

 “el de Blacos, licenciado Francisco de las Cuevas tomó a pension el curato de don Diego Ruiz, y han venido ya las bulas, es natural de obispado. Es arto modesto, aunque muy mozo y bastante estudiante” (2)

Unos se refieren a este cura como bachiller y otros como licenciado, a lo largo de toda su estancia en Blacos. Me decanto por bachiller con bastantes posibles. En su testamento nombra albaceas al vicario de Calatañazor, Joseph de Ucero, al Cura de la Cuenca, y al Obispo Francisco Sebastián de Arévalo y Torres.

Desconocemos su labor pastoral y su relación con los feligreses, con los mayordomos de la iglesia y los de las cofradías.

En su testamento hace acto de fe y resignación a volver al polvo. En el plano religioso ordena muchísimas misas por su alma en diversos lugares. Dejó de limosna 200 reales a la iglesia de Blacos para hacer una casulla de damasco blanco y a la fábrica (las cuentas en su cargo) de La Torre 105 reales para hacer un marco dorado en el altar mayor.

A los religiosos carmelitas del Burgo dejó 1000 reales, con la obligación de que cada año, el día de los difuntos, vinieran dos frailes a confesar, uno a La Torre y otro a Blacos, y si no hubiera religiosos debían buscarlos en otros conventos, y si esto no fuera posible, se debería hacer misa cantada a las ánimas del purgatorio, en las Animas de Noviembre, con novena y procesión alrededor de la iglesia. Por esta encomienda el cura recibiría cinco reales y uno el (al) sacristán.


Dejó una casa que compró en Almazul, su pueblo natal, para las ánimas del purgatorio. Y da limosna de 100 reales al hospital de Almazul. (el hospital era el lugar de acogida de viajantes, peregrinos, etc.)

La casa en la que vivía en Blacos la manda a la iglesia, con una carga de 12 aniversarios, para decirle doce misas rezadas por su alma. Advirtiendo que, si el vicario no la habitase, se vendiese, destinando la mitad de lo recaudado para dorar el retablo mayor de La Torre, que estaba en blanco, para la fábrica de la iglesia de Blacos, y para los pobres de ambos pueblos, con equidad. (3)

Dona una imagen de la Resurrección a Blacos, y otra a La Torre (no sabemos si era de bulto o un cuadro, en Blacos la única imagen de la resurrección que permanece a fecha de hoy es la del sagrario y en Torreblacos también)
Un colmenar con la mitad de las colmenas, se les dé al “Hospital de niños expósitos del Burgo”. Colmenas que sus albaceas vendieron por 215 reales. (4)

Este cura cuando vino a Blacos tenía posibles; suponemos que de herencias o donaciones y se trajo a familiares. Su madre vino a vivir con él. Se llamaba Catalina Escribano y era natural de Almazul.  Según el libro de difuntos “murió de repente por darle una perlesía (parálisis), estando sana y buena, (…)”. (5)

Tenía heredades en su pueblo natal y adquirió otras en Blacos, Torreblacos y la Mercadera. Con las rentas de ellas fundó una capellanía colativa en Torreblacos en1687, el capellán nombrado fue su sobrino Francisco Diez, que debía rezar por su alma 270 misas cada año. El último que tuvo la capellanía fue el obispo Manuel Anselmo Nafría Sanz (6). Tenía un vínculo de mayorazgo y cinco aniversarios perpetuos en Almazul.

Fundo una obra pía para ayudar a “huérfanas para casar”.  En  la escritura  de la fundación expone que Los patronos de esta fundación eran el vicario y los dos jurados más antiguos que hubiese en Blacos y La Torre. Existen anotaciones en las que se mencionan que se llegaron a dar hasta 10 medias de pan (trigo y cebada). Se determinaba que, si no había huérfana para casar, el pan se debía distribuir entre los pobres, a adra, el día de Jueves Santo, dándoles una fanega de trigo y media de cebada.

El primer dato concreto de estas ayudas es de 1739 porque se perdieron los anteriores apuntes. Se concedió a Isabel Gañán, de Blacos.

Normalmente recibían 30 medias de dote. Para deliberar quien lo recibiría (recibía) se juntaban el Domingo de Ramos, el cura con los jurados más antiguos de ambos pueblos. La dote se daba el Domingo de Ramos. Lo normal era dar por años alternativos (un año) a una huérfana de cada pueblo.

“se le da a esta susodicha 22 medias y 3 celemines de pan por medio y aunque se le debieron adjudicar 30 medias, se rebajaron por razón de agravio que hubo en los panes por la desgracia de haberse apedreado…”

Se llegaron a repartir algunos años hasta 85 medias de cereal.

A las tierras de Francisco de las Cuevas la gente siempre las siguió llamando “tierras de huérfanas para casar”. Se exponían en la puerta de la iglesia las fincas a arrendar y se las quedaba el mejor postor. La adjudicación se hacía el Domingo de Ramos. El arrendamiento era por un periodo de ocho años.

“Digeron que arrendaban , y arrendaron todas dichas propiedades por tiempo y espacio de 8 años qué es su primera paga se ha de hacer este año de sttos  88 y los (…) Se obligan a pagar de renta en cada año Santo y cuatro medias de trigo y cebada para por medio y limpio  y (…) de buen recibo pagado en las heras, y si hubiera Piedra y Niebla (…) se ha de rebajar de la Renta lo que fuere justo, en condición que los arroios madres se han de hacer por cuenta de dicha renta y los arrollos que llaman cruceros por cuenta de los renteros, …” (7)

Medio siglo después de su muerte, en el Catastro de la Ensenada, se declaran las heredades de la fundación, que eran 39, con una cabida de sembradura de aproximadamente (de) 38 fanegas (unas 14 hectáreas). En Torreblacos tenía 43 pecios, de cabida 25 fanegas, (10 hectáreas). Lo que hace un total de 24 hectáreas.

Francisco de las Cuevas además de fincas tenía dinero. En el catastro citado figuran (tenía) cinco censos por un valor de 2900 reales (unos 270 ducados)

La capellanía daba censos a los vecinos y concejos de muchos pueblos: Blacos, Torreblacos, Valdealvillo, Rioseco, Escobosa, la Seca, Atauta, Muriel de la Fuente, Valdenebro, etc.

Llegó a comprar la parte de los diezmos que correspondían a la Universidad de Santa Catalina depositadas en las cillas parroquiales de Torreblacos, Blacos y Rejas de Ucero

El libro de esta memoria piadosa acaba en 1815.

El visitador del obispo en 1856, Salvador Martín, escribe en el libro de la fundación, que acababa en 1815, que “Las dotaciones para huérfanas de Francisco de las Cuevas fueron liquidadas en tiempo de Godoy quedando reducida todas las propiedades a dos vales de crédito contra el estado de un capital de 4.269 reales no negociables, y en atención a que el anterior párroco perdió los documentos que se dieron en 1836 por la Junta de deuda del Estado”

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No deja de ser curioso, según está asentado en el libro de difuntos, que el 15 de marzo de1678, once años antes de morir D. Francisco en el Camino de la Villa aparece muerto a las cinco de la tarde un pobre llamado también Francisco de las Cuevas, que era de Calatañazor, (a las cinco de la tarde,) y que tenía 50 años. Lo enterraron en la grada bajera, bajo el coro.

” La ropa que tenía era una capa muy mala y unos calzones y un jubero (un jubón) y unas albarcas (…) Lo trajeron en un pollino al pueblo”.

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NOTAS AMPLIATORIAS

1) Estando en Blacos empezó a escribir “La Trompeta de Ezequiel: a curas y sacerdotes”, donde explica cómo cuidar a los feligreses: con paciencia, prudencia y suavidad, siendo más amados que temidos, predicando con elocuencia y siendo modelos de virtud. También les crea la culpabilidad de la condena de los feligreses por no hacer bien su función por ociosidad y descuido

 

2) Libro visitas de 1857, que hizo Palafox. Esto ocurrió el 7 de abril. Palafox, tenía dos libros de visita. El que se conoce es el menos secreto, en él se describen a los párrocos y sin tienen conductas inadecuadas o delictivas y si se les ha reprendido. Los curas de las ordenes menores debían saber leer y escribir, aprobado por el cura maestro que le había enseñado en buenas costumbres y saber latín. La edad para recibir la corona, será cuando tuviese uso de razón para que entienda la dignidad del estado a que es admitido (…) no se dará a ninguno antes de los 21 años y “el del sacerdocio antes de los 25” “Y ha de ser muy aprobado en religión, y costumbres cristianas y honesto (…) de manera que se pueda espresar de tal sacerdote hará vida exemplar y avisará a los otros que vivan cristianamente.” (Sinodales DOX,1609) 

 

3) Por 1661 se estaba arreglando la capilla mayor de la iglesia de Torreblacos.  Se había contratado al cantero Pedro de Sopeña por un montante de 122 ducados a costa de la fábrica de la iglesia. El concejo y los vecinos ponían gratuitamente la piedra, cal, arena y demás materiales que les supusieron 900 reales. Ocurrió que se acabó el dinero y el cantero no podía pagar a los cuatro oficiales que tenía y lógicamente estos dejaron de trabajar, dejando la iglesia sin cubrir. Francisco Moreno, que era entonces el mayordomo, acudió en socorro del prior y cabildo de la catedral (la sede obispal entonces estaba vacante) y pidieron licencia para tomar a censo 861 reales a Pedro Ortega, que era el depositario General es cantidad. Dineros estos que procedía de un censo redimido de una capellanía de La Olmeda, que fundó Gaspar Delgado.  Por esta época se arreglan las capillas mayores de todas las iglesias de la comarca, para entre otras cosas colocar los grandes retablos mayores. Y todos acabando pidiendo censos. 

 

4) Los curas solían tener colmenas, como ocurría con otros vecinos. Entonces el mantenimiento no era excesivo y aportaban un bien codiciado por la iglesia, la cera para las velas. En 1751 en Blacos había más de 120 colmenas, 29 pertenecientes al cura Manuel Gil.


5) Catalina Escribano fue enterrada en la sexta grada, junto a la Virgen del Rosario. Asistieron cuatro sacerdotes al entierro. El lugar exacto es donde ahora está el retablo del Cristo, pues se cambiaron los altares de la Virgen del Rosario en los años finales del siglo XVIII. La razón del cambio fue para que se viera la luz del retablo de la virgen que tiene un maravilloso dorado.


6) El padre de D. Manuel Anselmo Nafría Sanz, Tomás Nafría (que era de Blacos) adquirió notarialmente para su hijo, sacerdote las capellanías de Matías Nieto y la Francisco de las Cuevas el 15 de febrero de 1806. La de D. Francisco estaba vacante por la muerte de su poseedor el capellán Juan Sanz. Sabemos que en 1747 lo tenía, suponemos que un pariente cura de Madrid, llamado Manuel de las Cuevas.  

 

7) Libro de la fundación, de la parroquia de Blacos, Archivo Diocesano de Osma Soria, fechado el 2 de mayo de1787

 

Censo de D. Francisco de las Cuevas a Juan de Rodrigo, vecino de Torreblacos, para una curandería de Juan Pascual, de Abioncillo. 3 de mayo de 1675. AHPSO, caja 3119 folio 135 r. v. Escribano: Alfonso de Cárdenas, del Burgo de Osma

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Pinto, a 16 de diciembre de 2025

Serafín Pérez García

Serafin.perez.2014@gmail.com  









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